14 de diciembre de 2009

(Foto: Periódico Los Tiempos edición digital)
Los Tiempos Copenhague
Incluso para sus protestas, los europeos son ordenados. Cien mil personas marcharon puntualmente el pasado sábado hasta el Bella Center en la ciudad de Copenhague, donde se realiza la COP 15, que trata el tema del cambio climático. Si bien la Policía detuvo a varios activistas, obligándolos a permanecer sentados durante horas en una temperatura de 2 grados centígrados, la inmensa manifestación alegre y colorida en nada se pareció a las que vivimos casidiariamente los bolivianos y gran parte de sudamericanos.
Si bien el reclamo acerca de una justicia climática es mundial, los países desarrollados lo ven más como una moda. De los miles de manifestantes en Copenhague, la mayoría regresó a su casa con calefacción, Internet, cable y en automóvil. Al ser preguntado sobre cómo iba a recortar en casa sus hábitos de vida a favor del medio ambiente, Aaron Schillman, alemán de 18 años, se encogió de hombros y dijo que si los demás hacían algo, él podría imitarlos, pero que particularmente no estaba dispuesto a ceder en sus comodidades. Es uno más de los miles de jóvenes que acudieron a la marcha con alguna pancarta o disfrazados de planeta, de termómetro o de oso panda. Esta realidad es casi la misma que se vive en la mesa de negociaciones de la COP 15, donde nadie está dispuesto a dar el primer paso, aunque todos aseguran que podrían unirse a los planes de los demás.
Cifras rojas
Esta reunión tiene como protagonistas a unos cuantos países, y no así al mundo entero, como se publicita. Brasil, India, China y Estados Unidos están en la mira porque son los que más polémica atizan. Estados Unidos, país que no ha ratificado el Protocolo de Kioto, ofreció un recorte de emisiones de gases de efecto invernadero, de 17% para 2020 con relación al emitido en 2005. En realidad el corte es de apenas el 3% con relación a 1990, lo que molesta a la Unión Europea (UE), que sí ratificó el Protocolo de Kioto y que debe ajustarse a otros números: 20% para 2020 en comparación a 1990. China ofrece 40% a 45% del reducción en 2020 con relación a 2005; India, un 20 a 25%, y Brasil, cuyas emisiones de carbono son causadas sobre todo por la deforestación, un 38 a 42%.
La postura de China es quizá la más radical y ha traído una larga cola de comentarios luego de que su embajador espetara que los países desarrollados están ocupando un espacio en la atmósfera que le pertenece al país asiático y que lo quieren de vuelta para continuar desarrollándose.
Las otras caras
Mientras estas cifras corren, la realidad de países como Bangladesh, Tuvalu o Kiribati muestra la cara más dura del cambio climático, al ser naciones que se ven ya afectadas por el fenómeno y que están previendo la migración de su población a países cercanos. Su postura es clave para este encuentro y su propuesta se centra en la ratificación del Protocolo de Kioto, un aumento de temperatura de no más de 1,5 grados y no de 2 como se tiene previsto y en la creación de otro protocolo que obligue a Estados Unidos a reducir las emisiones sobre el 40% y que sea vinculante legalmente con el de Kioto.
Mientras tanto se negocia también la adhesión de mecanismos de desarrollo limpio y de compensación como REDD+, que pagaría a los países en desarrollo que reduzcan sus emisiones de carbono producto de la deforestación y degradación de bosques, mediante un mercado de créditos de carbono.
LA VOZ BOLIVIANA
La postura boliviana es contundente: no a los mercados de carbono, por ser considerados un mecanismo perverso que ahondará más las diferencias entre los países en desarrollo. Bolivia ha propuesto la figura de la deuda climática donde el principio es “quien contamina, paga”, lo que ha sido rechazado por Estados Unidos.
Al respecto, el embajador ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Pablo Solón, ha dicho que "admitir la responsabilidad de la crisis climática, sin tener las medidas necesarias para hacerle frente, es como si alguien quemase tu casa y luego se negara a pagar por ella. Incluso si el fuego no se inició a propósito”.
“Los países industrializados han utilizado las dos terceras partes del espacio atmosférico, privándonos del espacio necesario para nuestro desarrollo y provocando una crisis del clima de enormes proporciones. En Bolivia disminuyen los glaciares, las sequías cada vez son más comunes y el suministro de agua se está secando. ¿Quién debe tratar esta cuestión? A nosotros nos parece justo que el que contamine, pague. No queremos asignar culpas, simplemente la responsabilidad. Como dicen en los Estados Unidos, si usted lo rompe, usted lo compra", dijo Solón.
Ante esto, el representante de Estados Unidos, Todd Stern, ha sido tácito: "Estamos absolutamente dispuestos a reconocer nuestro papel histórico en la puesta de las emisiones en la atmósfera. Sin embargo, rechazamos el sentimiento de culpa y su reparación”.
Como está visto, la COP 15 tiene en sus negociaciones mucho de justo, pero más intereses económicos. A partir de hoy se esperan novedades que cambiarán la historia de nuestro planeta.
LIBERADOS DESPUÉS
Gobierno danés justifica las 1.300 detenciones
Copenhague | Efe
El Gobierno danés mostró ayer su apoyo "total" a la actuación de la Policía danesa, pese a las críticas por las masivas detenciones preventivas, y resaltó que con estas medidas se ha evitado que la ciudad sufriera incidentes violentos.
El ministro de Justicia danés, Brian Mikkelsen, declaró ayer a la cadena pública de televisión DR que Copenhague "es una de las pocas ciudades que no ha acabado en llamas" al acoger acontecimientos como la cumbre climática mundial, que se celebra en la capital danesa, gracias a la actuación "efectiva" de la policía.
Entre la gran manifestación del sábado y la movilización de ayer, convocada para detener la producción industrial portuaria, la Policía danesa ha arrestado en menos de 24 horas a más de 1.300 personas, en casi todos los casos recurriendo a una detención preventiva administrativa permitida tras una reciente reforma legal.
La mayoría de los arrestados fueron puestos en libertad sin cargos horas después, y apenas una veintena han pasado a disposición judicial, lo que ha despertado las críticas de diversos colectivos, como Amnistía Internacional.
Su secretario general en Dinamarca, Lars Normann Jørgensen, denunció la actuación policial por "desproporcionada" y amenazadora de la libertad de expresión y de reunión.
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