lunes, 14 de diciembre de 2009

Las esperanzas se desgastan y los ministros y presidentes llegan para ver como volver a pegar los pedazos rotos de un proceso de negociación frustrado




Las reuniones continúan hasta altas horas de la noche


Son las 11:30 de la noche y continuamos trabajando en el seguimiento en uno de los temas claves la negociación que son los compromisos de reducción de emisiones por parte de los países Anexo I, para el segundo periodo de compromisos bajo el Protocolo de Kioto. Este debate respecto a los compromisos vinculantes de disminución de contaminación de gases de efecto invernadero (expresados en porcentajes respecto a al año referencia 1990), es una de las áreas claves que deben resolverse para destrabar el proceso de negociación general de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático. Sin embargo, después de la primera hora y media de discusiones e intervenciones dilatorias en esta reunión, podemos concluir que no hay posibilidades reales de resultados positivos ya que sencillamente no existe voluntad por parte de los representantes de los países desarrollados de poner sobre la mesa sus propuestas de manera transparente y clara.

Las estrategias para alargar indefinidamente las negociaciones que ya son pan de cada día en las reuniones con el primer mundo, nos vuelven a mostrar donde están localizados los obstáculos en el camino para llegar a destino de un acuerdo justo, ambicioso y legalmente vinculante en Copenhaguen. Solo los pedidos de abordar de una vez por todas los temas centrales expresados por voces temblorosas, marcadas por la desesperación y frustración de delegados de países africanos como Algeria y Gambia o sudamericanos como Bolivia, Argentina y otros, se escuchan entre los diálogos irrelevantes y calmados de las delegaciones del norte que se preguntan y se responden sobre temas siempre al margen de los puntos de fondo. Es casi una parodia escenificada del funcionamiento del dialogo mundial en la ONU sacado de una revista de Quino. Lo trágico es que esto no lo escribió Quino, si no que es sacado del libreto de negociaciones desarrollado por países que como Estados Unidos y la Unión Europea, solo ven estos escenarios como un molesto obstáculo para los objetivos de su política externa, que es por definición innegociable. O en todo caso no es negociable en Copenhague. Bush Jr. ya lo decía en voz alta, “nuestro estilo de vida no se negocia”. Alguien se olvido decirle que era una verdad que había que practicar silenciosamente, algo que los negociadores de Canadá, Japón, Estados Unidos, La Unión Europea, Australia, Nueva Zelanda saben hacer muy bien junto a la leal jauría de compañía liderada por Colombia, Perú y Philipinas y algunos otros más.

El resultado de este grupo tendría que servir de base para la negociación de alto nivel que se llevará a cabo mañana con los ministros y viceministros de los respectivos países, sin embargo la falta de avances esta noche nos lleva a pensar que los ministros tendrán muy poca base sobre la cual avanzar, dificultando las posibilidades de un acuerdo que signifique verdaderamente una esperanza a los miles de millones de personas que serán severamente impactadas por la elevación de océanos, derretimiento de glaciares, inundaciones y otros males que vendrán con la alteración de nuestro sistema climático. Esperemos todavía que ministros y presidentes logren encontrar vías de salida a esta, hasta ahora, gran frustración llamada COP 15 en Copenhague.

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